xabi con B


Mexico Cap. 1

Hace justo dos semana que estoy por el DF y ha llegado el momento de parar y hacer balance. No sé por dónde empezar, si seguir un orden cronológico de los acontecimientos, gentes, lugares y descubrimientos, o contaros lo más destacado, o de lo que me acuerdo o qué. La verdad es que la diferencia entre contar una experiencia y vivirla es tan grande, que uno se siente muy poca cosa para intentar transmitir sus sentimientos.

Cada vez que pasa un camión por la calle, la casa tiembla que asusta: las 10 primeras veces. Dicen que es muy normal, y te acostumbras. Y además te sientes grosero por alarmarte, después de la desgracia sufrida por los compañeros y amigos chilenos, a los que aprovecho para mandarles un cariñoso abrazo y toda la fuerza del mundo.

A pesar de los temblores, estoy más que feliz en mi depto Tina de MexicoApartmets MA*. Los primeros 3 días estuve buscando un lugar en suites para los 4/5 primeros meses que voy a estar solo, y la verdad es que estar como en una habitación de hotel tanto tiempo era un bajón. Y encima más caro, llegué a un buen acuerdo con Heidi y Ana de MA* y aquí estoy disfrutando del penthouse que además suena muy cool. Por si esto fuera poco, le gané la apuesta a Isaac que debe una botella de tequila, porque tardo 8′ 40” en llegar a la oficina caminando en un agradable paseo.

Lo del tequila es un capítulo aparte. Para empezar, vas a comer a un sitio medio bien y lo primero que se pide es un tequila con sangrita (una especie de gazpacho local) para compensar.

Lo pruebas y está bien. Y luego la comida de negocios se extiende hasta bien entrada la tarde con agradables caldos y no menos interesantes viandas. Total, que terminas con un pedo wey que pa qué. Sientes por un instante que estás perdiendo las formas y que te van a descubrir, pero enseguida te das cuenta de que ellos está igual o peor, y que ésta es la forma habitual de tomar confianza con los clientes y hacer negocios por estos lares.

El Distrito Federal es una jungla extensísima de la que aún no conozco ni una décima parte, y tampoco tengo muchas ganas de conocerla. Por supuesto que hay peligros, como en todas las grandes urbes, pero mientras no estés en el lugar y en el momento equivocado no te tiene porqué pasar nada.

El caos se ha apoderado de los cielos, los edificios y el asfalto, tanto por el tráfico como como por el estado de las carreteras. Luego te encuentras por las calles con lugares únicos y mágicos como la estatua de Cantinflas en medio de cualquier lugar.

La llegada de mi partner Mikel el pasado miércoles divide muy bien mi estancia entre capítulo 0 y capítulo 1. La verdad es que nos entendemos muy bien, hay muy buena sintonía (sin llegar a Brokeback Mountain) y tenemos la misma visión para montar La Despensa México. Aparte de eso, los dos somos guiputxis y nos fomentamos mutuamente el acento y la coña provinciana (aupa, epa…) por lo que vamos a terminar con más acento del norte que el chilango que se nos presupone. Aquí le vemos, en una foto lamentable, en la partida de billar a punto de rasgar el tapete el viernes, justo antes de adentrarnos a descubrir la vidilla de La Condesa y terminar en cualquier lado…

Pero lo peor fue el sábado. Fuimos a un asado a casa de Mauricio en la loma denosedonde (lejos) y volvimos al DF con una tajada ya importante. Luego teníamos fiesta en casa de la encantadora Angela, era su cumpleaños, con mucha gente muy francesa y muy chic de L’oreal, la mayoría de ell@s expatriados. Y allí estábamos Mikel y yo como dos paletos, como si estuviéramos en el Itzela de Oiartzun dando la nota, en fin muy lamentable…

Por último, el domingo fuimos al concierto de Coldplay que finalizaba su gira de Viva la Vida, resacosos pero con ganas de disfrutar, y lo hicimos.

Creo no he contado ni la mitad de las cosas que tenía en mente, pero no doy más de sí o de mí, o de lo que sea. Seguiremos informando y relatando esta maravillosa aventura por el DF. Saludos cordiales.