xabi con B


Lejos, cerca

Hay algo que no me deja dormir y me ha hecho levantarme de la cama.
Creo que es este post, que lo tenía ahí dentro guardado, cerca de la tripa, y me ha estado golpeando un rato al grito de “¡¡sácame ya!!”.
Pues vale. Aquí estamos, espero que sea un parto sencillo. Por si acaso me voy a poner una epidural de vodka.

México está lejos. Sí. Pero está muy cerca.
Hace poco estuve investigando sobre antepasados míos que se fueron a hacer las américas. Muchos a México y EEUU. Otros a Argentina. Incluso vi documentos de embarque de alguno de ellos desde México hacia EEUU hace más de 150 años. En aquella época México sí que estaba lejos, y la gente que emigraba desde aquí prácticamente perdía el contacto con su familia, con sus raíces.

Hoy en día, con la revolución tecnológica y sobre todo con internet, las distancias ya no son lo que eran. Conozco gente que está muy lejos pero que con la ayuda de twitter y/o facebook los siento muy cerca. Algunos demasiado cerca jejejej. Por ejemplo, l@s que estéis conectados con Dani Grannata aquí en España sabéis de lo que hablo: a última hora de la noche comienzan a llegar twitts que nos relatan de una forma apasionante sus andanzas por Saltillo (México) y las evoluciones de Grupo W. Por tierras chicanas también está Raúl Cardós y es muy emocionante vivir en directo el nacimiento de su agencia (Anónimo) día a día. Por cierto, ya he quedado con él para compartir otra de mis pasiones: jugar al fútbol. Y hablando del tema, me viene a la cabeza Alvaro Cabrera, donostiarra de pro sacando adelante Dieste en Dallas, con el que comento el desempeño de la Real Sociedad y comparto la seguridad de que este año subimos a primera.

AccuWeather me dice que hace 3º (-4º sensación térmica) ahora aquí en la terraza. Apenas los siento. El vodka y las letras me ayudan a sobrellevarlo. Y el tabaco, el que me ha sacado aquí fuera. No suelo fumar en casa.

Pero volvamos al tema. En pocos días cruzo el charco con la apasionante responsabilidad de abrir La Despensa en México. No quiero que nadie me diga que me va a echar de menos, porque me vais a tener hasta en la sopa (con el patrocinio de las redes sociales). Mis orígenes periodísticos me ayudarán a relatar en vivo y en directo la aventura. Y sólo hay una cosa que me motiva más que empezar de cero una agencia así en un país que apenas conozco: compartirlo con vosotros. Podréis vivir día a día los éxitos y los fracasos, los miedos y los excesos, la morriña y los descubrimientos.

Antes de partir cantaré un boga boga marinela, antigua canción vasca sobre pescadores que se iban a las indias y ya echaban de menos su tierra. Los que me conocen bien me han oído cantarla en momentos de exaltación de la amistad, a altas horas de la madrugada… Ya está, lo cantaré en La Despensa el próximo martes 23 a las 11am antes de coger el avión. Prometido. Los que queráis, podéis acercaros a escucharlo y a desearme suerte.



Voy a hablar de fútbol
20 octubre 2009, 23:31
Filed under: FUTBOL, REFLEXIONES | Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

Pero no del Barça, ni del Madrid, ni de la cantidad de chorradas con las que el Marca, el Mundo Deportivo y demás medios de comunicación consiguen audiencia y hacen negocio con esta nueva forma de religión de masas.

Quiero hablar de las ganas que tengo de volver a jugar al fútbol. Sé que hay mucha gente que no entenderá esto, los que me comentan “si es que el deporte es muy malo” cuando les cuento de mi lesión y operación de ligamento cruzado anterior. Ellos no lo entienden porque no les apasiona jugar al fútbol, es como si le hablaras de la tortilla de patatas a un siberiano. Se trata de pasión y eso no se explica, o se tiene o no se tiene.

Estoy en mi última etapa de rehabilitación, ya practico otros deportes, así que pronto llegará el momento de volver a la cancha. Y sólo de pensar en ese momento se me ponen los pelos como escarpias. Luego será una decepción después de haber jugado, porque ni habré recuperado del todo la forma ni, las cosas como son, tiene uno edad para muchas florituras. Pero que me quiten lo bailao, habré jugado, habré luchado como un jabato y como siempre, estaré jodido si he perdido.

Eso es el fútbol. Incluso las estrellas más galácticas, Messi o Ronaldo, están jodidos de verdad cuando no pueden jugar o cuando les cambian antes del final. Porque sienten esa pasión, porque disfrutan de una forma irracional, porque les gusta como nada en el mundo. Y además viven de ello. Y bastante bien. Pero eso es un extra, inalcanzable para la mayoría de los mortales. Lo que está al alcance de todos es poder sentir esa pasión, ver cómo un balón se aproxima hacia ti y tienes la portería enfrente y le das con toda el alma y… bueno, dejemos un final abierto.

Mi hijo Iker, 5 años, cuando le preguntan cómo se llama, responde “Me llamo Iker y no soy del Madrid”. Lo hace para evitar el clásico comentario que debe estar cansado de escuchar “Ah, como Iker Casillas…”. Es bajito como Messi, hispano-argentino como Messi, aunque nunca llegará a jugar la mitad de bien que Messi (ojalá me equivoque). Pero el asunto es que le gusta jugar al fútbol, esa pasión de la que os estoy hablando ya ha empezado a crecer en él, y cada dos días me pregunta “¿Ya puedes jugar al fútbol papá? ¿jugamos?”

Uf, acaba de perder el Barça con los rusos… Pero de esto no quería hablar hoy, de la otra pasión futbolística, los colores, la hinchada, la afición… de eso hablamos otro día, ¿vale?