xabi con B


México Cap. 2, 3, 4 y 5

Cap. 2

Oh god!
Como título me viene a la cabeza “Marilyn is alive and she works in American Airlines”.
Podéis pensar que esto está inspirado por el champagne + vino + copa + estar escribiendo on the air. Pero no -bueno un poco sí- hay una azafata abuela que se parece a Marilyn Monroe con los años que debería tener hoy en día (84). La verdad es que está siendo un vuelo maravilloso. Sólo me falta fumar. Después de pasar 20 controles de pasaporte, cinturones, radares, etc. para hacer una viaje a EEUU, o ni siquiera eso, un viaje con escala en EEUU como es mi caso, está mereciendo la pena.

Y tener una amiga como Mariana, azafata de American desde hace años que te consigue un vuelo d3 en Primera es una inmensa suerte, un lujo.

Así que sintiéndome tan agustito me ha dado culpa y me he dicho a mi mismo: esto tengo que compartido con la gente en el blog. Que por cierto hace mogollón que no escribo y se supone que ahora iba a escribir más seguido… Pero bueno, aquí estoy a miles de metros de altura, con un punto perfecto para poner la peli yanqui de turno y quedarme frito después de haber pulsado el botoncito “bed”.

Good night y seguimos en contacto desde el DF!!!

Cap. 3

El capítulo anterior lo escribí efectivamente en un vuelo Madrid-Mexico vía Dallas a principios de abril. Ya que lo había escrito, pues lo comparto. Y además lo utilizo como elemento de distracción para no afrontar el verdadero tema que me ronda la cabeza: llevo 2 meses y medio sin escribir en el blog. Cualquiera que se considere a si mismo un blogger se moriría de vergüenza. Por suerte, yo no me considero un blogger. Sería más bien un vagger, y además me amparo en el hecho de que no tengo ningún contrato firmado ni ninguna obligación de hacerlo. Pero bueno me gusta, y varias noches he estado a punto de hacerlo, aunque finalmente el espíritu vagger me ha llevado a boludear con cualquier cosa, dejándome vencer cálidamente por la pereza para no afrontar la cuestión. Es muy sacrificado ser blogger.

La verdad es que he estado trabajando mucho (esa es la excusa perfecta para el blogger, pero como no lo soy no la utilizaré).

El otro día twitteé un pensamiento que me gusta “La mierda la guardo. Lo bueno, lo comparto”. Si uno se pusiera a contar todas las mierdas, que sobre todo son del trabajo, pues sería un amargado. Pero por suerte, ha habido muchas cosas buenas del trabajo: primero la gente, el equipo que hemos conseguido juntar para el arranque de La Despensa Mexico es casi mejor que el Barça (aunque también te puede salir un Chygrynskiy, hasta Pep se equivoca); segundo la respuesta, todos los clientes o posibles clientes que hemos visitado quieren trabajar con nosotros o nos han pasado directamente un brief; y tercero, que nos hemos divertido mucho, y es una suerte divertirte con tu trabajo el 80% o más del tiempo, y encima que te paguen. Nos divertimos mucho con lo de los mariachis y la detención policial, con lo de las ovejas (aunque un poco menos) y otros cuantos trabajos que ojalá salgan adelante (sobre todo uno con las Mad Mamacitas)


Ah, en la web de La Despensa Mex puedes ver el segundo capítulo de este proceso de adaptación.

Cap. 4

Precisamente para huir un poco del trabajo y de paso conocer algo de México fuera del DF, me escapé un fin de semana largo a la costa de Oaxaca, más en concreto a Mazunte. Paz, tranquilidad, playa, olas, naturaleza, animales, lectura, música, incomunicación, tiempo, sol, silencio, hamaca, siesta, pensar, no pensar, pensar, no pensar.

Ah, y también un poquito de mezcal. A la vuelta hice un video “Mazunte feelings” con imágenes que había grabado. Es lo más hortera y sensible que he hecho en muchos años. Si pasas un mal momento en tu vida, no lo mires por favor, que te vas a poner a llorar.

Cap. 5

Un par de botellas de mezcal oaxaqueño es lo más físico que me traje de esta escapada. Y lo que me está ayudando de nuevo a enfrentarme a la gran urbe. Ahí me he metido uno, a vuestra salud. Está mejor que el tequila, que ya ha pasado de moda hasta para los turistas. Ahora lo que se lleva es ser mezcalero, no tequilero. Por cierto, un tip para los que estéis por los madriles: daros un paseo por la c/ Palma 2 y descubrid las bondades de este néctar en La Botica.

¿Qué más? No sé, mil cosas: que se viene el mundial, que se viene la family, que estoy yendo al gimnasio, que me pego muchos paseos con la EcoBici, que el jueves y viernes me voy a Monterrey y me pasaré por Saltillo a visitar a los genios de Grupo W, y a lo mejor también me paso por Zacatecas a meterme en política… Que me he hecho adicto a los capuchinos del 7Eleven, que hoy he comprado unas pegatinas para la MacBook de Stick With Me Baby y que esto no ha hecho más que empezar. Vaya rockandroll colega!!

Y que me voy a la piltra. Hala majos, saludos y hasta pronto!!!

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Escribir el guión después de filmar

Llueve. Y por fin, hace frío.
Es la noche perfecta para escribir con el ommwritter.

Mi blog ha sufrido su primera mini crisis. Han pasado 23 días desde mi último post.

Pensé en hablaros sobre la importancia del naming, a raíz de esta foto de una tienda de ropa infantil cerrada hace poco en Pozuelo. La ropa era más bien borbónica, es lo que se estila en el municipio, aunque ya ni los borbones visten así. Seguramente pusieron el nombre hace años, porque el tipo de ropa y lo que se entiende por friki es lo más opuesto.

Luego se me ocurrió cambiar de tema a raíz de esta otra foto-tesoro que encontré en el metro: Angel Cristo, que ha hecho del circo su vida y a la vez de su vida un circo, con un León de Cannes WTF!!

Finalmente, como es mi blog y hago lo que me da la gana y no tengo que rendir cuantas a nadie, quiero hablaros de cómo escribir un guión después de filmar la historia. Ocurrió hace unos tres años, en Boulonge Sur Mer casi llegando a Av. Hipólito Hyrigoyen de General Pacheco, al norte de Buenos Aires. Volviamos de Tigre. Esperaba en el coche aparcado a mi chica, que había bajado a comprar algo.

Y de repente, vi frente a mi una extraña peluquería llena de plantas. Casi por impulso, saqué la cámara, la dejé sobre el salpicadero y le di a REC. Intuía que algo podía pasar, no sabía qué, pero sentía que tenía que “robar” esas imágenes de la vida real. Lo hice.

Días después entendí de qué se trababa: construir una historia sobre esas imágenes. Es decir, hacer lo contrario de lo que se suele hacer, escribir primero un guión y luego rodarlo. Me puse a editarlo y sobre la marcha fue saliendo la trama. El protagonista me recordó a un personaje de Doctor en Alaska, Maurice Minifield, el astrounata de la Nasa retirado, terrateniente y gruñón. De ahí saqué la historia, al menos la que hay al final de video, porque el comienzo es puro divertimento sin sentido.

Disfruté haciéndolo. Más allá del resultado, lo interesante creo que es grabar escenas de la vida cotidiana, gente real actuando sin actuar, e imaginar después una historia sobre esas imágenes. Hacer lo contrario de lo que se supone que tienes que hacer. Como ahora, que debería estar duermiendo. Bueno, ya está.